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Un virus en la gatera: un año para olvidar y barajar de nuevo

Los principales dirigentes cuentan cómo afectó la pandemia a la industria del turf y dan su pronóstico para 2021

Los engranajes de la maquinaria turfística volvieron a funcionar, pese a los efectos devastadores de la pandemia. Los meses que pasaron sin carreras fueron un golpe muy duro para el turf. Con el resurgimiento de la actividad en marcha, la pregunta que se hacen aficionados, dirigentes, profesionales, vareadores, propietarios y tal vez hasta los propios caballos es: ¿Cómo se proyecta este «rebote» para 2021? ¿Qué se hizo y qué se hará para recuperar a la industria del turf de la debacle más grande de su historia?

 

Para el 19 de marzo de 2020, las reuniones hípicas en Palermo, San Isidro y La Plata ya habían sido canceladas. La esperanza de que fuera una medida pasajera duró poco y todo fue de mal en peor: «El Coronavirus nos afectó casi hasta llevarnos a etapas terminales. Hubo momentos donde creíamos que nunca más asistiríamos a una carrera de caballos», explica Antonio Bullrich, presidente de la Comisión de Carreras del Hipódromo de Palermo.

 

Su par de San Isidro, Juan Villar Urquiza, recuerda: «Enero y febrero venía pintando bien para la actividad, pese a que empezamos el año con atrasos en los pagos del Fondo. El 16 de marzo se corrió el Latinoamericano sin público y el 19 cerró todo. Lo bueno fue que pudimos mantener el centro de entrenamiento, el Campo 2, funcionando en emergencia con menos personal».

Para Eduardo Ferro, Secretario General de La Gremial del Turf, «Veníamos de tres años muy difíciles, ya que María Eugenia Vidal nos rebajó el 25% del fondo y nos desprestigió públicamente. Al mismo tiempo, la economía de Macri y luego la pandemia mundial. Fue una trifecta dura».

Ferro no es el único que se acuerda de la ex gobernadora: «La aparición del Covid fue un golpazo que desprogramó todo -recuerda Mariano Fragueiro, presidente de la Asociación de Propietarios de Caballos de Carrera-. La verdad que no fue fácil pero los años anteriores tampoco, porque no olvidemos que Vidal intentó derogar la ley que nos otorga nuestra subvención legítimamente ganada, porque el daño que nos hicieron los bingos y las tragamonedas fue inconmensurable».

Antonio Bullrich, Pte. de la Comisión de Carreras del Hipódromo de Palermo

La máquina no se detuvo


Los hipódromos se cerraron y las competencias hípicas se cancelaron, pero el turf es una industria que no puede frenarse a la manera de una fábrica. Aún sin contar con los ingresos provenientes de las carreras, los engranajes menos visibles de la gran maquinaria siguieron a pleno, como el cuidado y entrenamiento de los caballos. «La cadena de pagos se fue cortando -recuerda Bullrich pero con gran esfuerzo se pudo mantener a los animales con la ayuda de propietarios, criadores y cuidadores. Ni hablar lo que tuvieron que soportar peones, vareadores y capataces, la gente que más sufrió. Muchos cobraron muy tarde y otros ni cobraron, aunque siguieron trabajando desde las cinco de la mañana, aislados en los hipódromos. A ellos, nuestro enorme agradecimiento».

 

Al respecto, el líder de la Sociedad Gremial de Vareadores, Fernando Profeta, sostuvo que «la pasamos mal, igual que todos. Encima los hipódromos cerraron y estuvimos casi ocho meses sin recaudación, todo fundido. Por suerte hemos tenido pocos contagios de Covid porque los muchachos se cuidaron bien. Pero la pasamos sin un peso,  porque la Obra Social depende del trabajo de los afiliados, de los hipódromos. La verdad que no la pasamos bien, pero bueno, salimos adelante».

Juan Villar Urquiza, Pte. de la Comisión de Carreras del Hipódromo de San Isidro

Nunca en la historia


Desde su nacimiento a fines del siglo diecinueve, la industria del turf no tuvo un parate semejante al actual, ni por lejos.
«En este contexto los más afectados fueron los trabajadores -puntualizó Ferro-. Los jockeys al no correr pierden su único ingreso, por lo que debimos apoyarlos hasta con bolsones de comida. También los entrenadores viven de ese único ingreso, aunque al manejar plata al menos podían comer, pero por otro lado se endeudaban con el hipódromo por el alquiler de los boxes. Ahí logramos un buen acuerdo con la Comisión de Carreras de San Isidro. La Asociación ayudó a pagar una parte de la deuda, el HSI reconoció una bonificación y además ofreció el pago en doce cuotas. Y los que lograron estar al día, en marzo tendrán un extra económico para que afronten el pago de los boxes de febrero. Fue un esfuerzo grande pero lo resolvimos».

Para el HSI los recursos también fueron un problema, no sólo los económicos sino también los humanos: «Parte de los premios de las carreras –explicó Villar Urquiza– se forman con lo que proviene del juego de los bingos del Fondo de Reparación. Los bingos cerraron el 16 de marzo y se abrieron el 14 de diciembre, por lo que durante nueve meses le faltó ese ingreso a la actividad. El otro límite es la falta de personal. Hasta que no se levante la restricción del personal, va a ser difícil dejar acceder al público”que además de darle un marco al espectáculo contribuye con aproximadamente entre un 20 y un 30% de la recaudación. En cuanto a los premios, recién a partir de octubre, cuando se autorizaron las competencias, se pudo rearmar el esquema de premios, “en base a los excedentes que nos habían quedado de los fondos de enero, febrero y marzo”, puntualizó Juan Villar Urquiza.

 

La cadena de problemas tiene otro eslabón: los propietarios advirtieron que hubo un descenso en los valores de los productos y más dificultades para los criadores en venderlos y los propietarios en adquirirlos. Según Fragueiro«es fundamental saber cuántos potrillos tendremos en el mercado. Siempre un número interesante es 7.000 en promedio, pero viene descendiendo en los últimos años y con la pandemia seguramente serán menos aún. Lo sabremos más adelante».

 

Miguel Iguacel, Presidente de la Cooperativa de Criadores de SPC, detalló cómo pegó la crisis en el sector de los pequeños y medianos criadores: «Fue un año muy duro. Casi no vendimos animales. Para enfrentar la crisis pedimos que se unan para trabajar juntos, pero es muy difícil. Es como chocar contra una pared, porque muchos creen todavía que pueden salvarse solos. Tenemos que unirnos para hacer remates, pero es una lucha titánica». 
El principal problema son los remates, ya que al no poder hacerse en forma presencial lo que queda es hacerlo online, viendo fotos y videos o por zoom. «Eso también influye, porque una cosa es ver al caballo personalmente y otra verlo por foto o video. La gente tendrá que adaptarse a estos nuevos métodos para comprar caballos. Habrá que adecuarse a la tecnología, buscando sus ventajas, por ejemplo un remate online es más económico para el vendedor, porque es menos costoso armar un video que trasladar a los animales. Otra posibilidad es ir a ver al caballo al haras y cuando se compra ahí sí hacerlo online», propuso Iguacel.

Eduardo Ferro, Secretario General de la Asociación Gremial de Profesionales del Turf

Una luz al final del túnel

 

Para Ferro, «la Gremial logró transformar una situación límite en una oportunidad. Si nos quedábamos inmóviles, tanto el sindicato como la obra social hubieran llegado a un endeudamiento muy grande. Por ejemplo, llegamos a un acuerdo con la firma de medicina Galeno para tener un nuevo sistema de salud. El 8 de marzo nos mudamos a la nueva sede y eso hace que bajen los costos. Y con el patrimonio conservado, empleamos los intereses para destinar el 80% a la salud y el 20% a acción social y deporte».

 

De cara al 2021, todos los sectores ven luz al final del túnel: «La pandemia fue tremenda -insiste Bullrich-, pero ahora la rueda empieza a moverse lentamente. Ya oír el ruido de las gateras es música para nosotros. Este año vamos a modernizarnos. Hoy el mundo juega a través de imágenes que llegan vía remota y a eso vamos. Ya tenemos aprobada nuestra propia plataforma de juego online y seguiremos exportando señales para competir en el mercado internacional. Así podremos utilizar no sólo los tragamonedas, que cubren el 70% de nuestros premios, sino también el juego online y la exportación de señales».

 

La pata tecnológica del repunte también fue reconocida por Villar Urquiza. «Además de que siga repuntando la recaudación de juego y que el Fondo mejore para aumentar el valor de los premios y motorizar la actividad, estamos trabajando con Lotería en una nueva app para avanzar sobre el juego en el interior del país. Ahora estamos vendiendo la transmisión de imágen al mercado internacional pero vamos a tratar durante el año de conseguir alguna modificación para ampliar los acuerdos».

 

«No creo que haya una industria a nivel mundial que sea competitiva como la nuestra, que pueda traer inversiones, evitar el desarraigo, crear valor agregado y trabajo. Por eso tenemos que aprovechar la crisis para generar un gran cambio en 2021», señaló Ferro.

 

Miguel Iguacel va más allá del 2021: «Esperamos que este año sea mejor, se está recuperando la actividad. Pero hay que pensar en el futuro lejano y buscar gente nueva, jóven, que le guste todo esto, porque sino la situación se va a poner complicada para los haras.»



Según Fragueiro, «como una parte de la apuesta va a premios, necesitamos que ese porcentaje sea cada vez más grande. Porque cuando ganamos, ganamos todos: propietarios, entrenadores, peones, serenos, jockeys. Al ser una actividad al aire libre, luego del aislamiento la gente se va a volcar a los hipódromos. Además es fundamental encarar una nueva política de difusión y publicidad que permita desmitificar tabúes. Porque tiene que quedar claro que el turf no es una timba, no es como dice el refrán ‘quedarse en Pampa y la vía’ sino un juego deportivo que requiere de análisis, estudio y conocimiento. Y sobre todo, un espectáculo, una industria de exportación y una fuente de trabajo para miles de personas”.

Texto: D. V.

Fotografías: Silvana Boemo