noticias y opinión
STUD BOOK ARGENTINO – Entrevista a su Secretario Alfredo Mayol
Hay un sistema invisible que sostiene la actividad turfística desde hace más de un siglo: el registro genealógico.
Desde 1882, cuando el Jockey Club impulsó su creación, el Stud Book se volvió el núcleo de la cría del caballo de carrera: “Carlos Pellegrini hacía mucho hincapié en tener un registro genealógico de los caballos de carrera, que es lo que le daba la certeza al sangre pura. Unos años después se incorporaron los caballos árabes y anglo árabes”, comenta Alfredo Mayol, Secretario del Stud Book.
Esa necesidad fundacional marcó el rumbo de una actividad que, durante décadas, colocó a Argentina entre los líderes mundiales. En tiempos de auge, los criadores locales competían incluso con Inglaterra por los mejores padrillos, consolidando una genética de prestigio internacional.
El Stud Book guarda la historia de cada caballo y la hace accesible: “La página web del Studbook es ejemplar en el mundo, no solo permite saber la genealogía entera sino también cuántos caballos se exportan, el número de nacimientos, quién corre mañana, etc y además es gratis”, destaca Mayol.
Pero el registro también funciona como un límite ya que para preservar la esencia del deporte ciertas prácticas están prohibidas: “Para que pueda mantenerse lo que es esa pureza y el espíritu de lo que es la raza, el espíritu de lo que es sacar un caballo campeón” está prohibida la clonación del caballo de carrera y la inseminación, de tal modo que el azar y la selección siguen siendo centrales.
Así, mientras la hípica global cambia y nuevos actores ganan terreno, Argentina sostiene su identidad en ese archivo silencioso que todo lo ordena. Y a pesar de que Argentina ha ido perdiendo posiciones como criador mundial de SPC (actualmente se encuentra en el quinto o sexto lugar), «Seguimos teniendo un nivel importante en la sangre de los caballos de carrera, se han mantenido los estándares a través de más de un siglo que ha pasado”, enfatiza Alfredo Mayol.
.
Foto Silvana Boemo





